Cualquier practicante de magia habrá experimentado tarde o temprano que algún ritual no ha funcionado, no ha dado sus frutos, o lo más común: que no haya tenido los resultados esperados sino otros.
A lo largo de la historia, brujos y magos se han servido en mayor o menor medida de distintos tipos de espíritus a modo de ayudantes. Estos espíritus podían ser las almas de los antepasados, espíritus locales de la naturaleza, demonios, genios o larvas astrales….